10 de Mayo de 2024
Mi rodilla no va bien. Está hinchada y duele. Parece que he perdido el control sobre los músculos, como si se me fuera la pierna. Me siento inestable, inseguro. Mmm… esto no pinta bien. No parece nada grave, pero seguir caminando ahora no me parece prudente.
Le doy mil vueltas, ¿qué hago? Hace frío y quedarse quieto al aire libre no es nada agradable. Busco en mi móvil si hay algún lugar para dormir cerca y… ¡sí! ¿Será cosa del destino? A menos de dos kilómetros hay un hotel a buen precio. Una habitación con desayuno por 54 euros. ¿Cómo decir que no? Día completo de descanso, entonces.
Lo curioso es que no estoy ni decepcionado ni preocupado por este pequeño contratiempo. Es lo que es, y me adapto como si nada. Como si lo más normal del mundo fuera ajustar el plan sobre la marcha.
Llego cojeando al hotel a la una de la tarde y tengo suerte: ya puedo entrar en la habitación. Ducha larga (¡qué placer!), lavo algo de ropa y organizo mis cosas. Incluso las ruedas del Wheelie reciben su propia ducha. Las limpio y les doy una pasada con WD40. Me lo habían dicho en serio en el taller de Gasselternijveen, en Drenthe, donde fui con mi padre: un buen mantenimiento alarga la vida útil.
Después paso el día leyendo y escribiendo. Aunque al principio tenía pensado viajar de forma anónima, hoy decido compartir mi viaje en Instagram. Aún no sé muy bien cómo funciona, así que este parece un buen momento para aprender.
Y vaya si disfruto de este día. Fuera hace mal tiempo, pero yo estoy en mi burbuja. No salgo de la habitación y ceno en el escritorio.
La rodilla sigue doliendo, pero mejora con cada hora que pasa. Tengo esperanzas de que este día de reposo sea suficiente para volver pronto a la ruta como antes. La vida es buena. ¡Sí que lo es!
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