Cinco folios y arena blanda: comienza mi nueva vida

Desintoxicándome de la vida de oficina

Han pasado dos semanas desde mi despedida en el trabajo. Semanas extrañas. Primero, un cansancio abrumador, como si mi cuerpo por fin se atreviera a soltar tensión. Después, la desintoxicación de la vida de oficina y, para ser sincero, ese proceso aún sigue en marcha. Al mismo tiempo, empiezo a asimilar la realidad: esto ya no es solo una idea, ni un plan para el futuro. Pronto me adentraré de verdad en mi nueva vida. Como senderista. Como escritor. Como nómada.

Curiosamente, dos días después de mi despedida ya estaba de vuelta en mi antiguo lugar de trabajo. No detrás de mi escritorio, sino en medio de una fiesta, vestido de forma ridícula según el código de vestimenta, por la jubilación de un compañero. Había ayudado con la organización, así que aún no podía desconectar del todo. Y, la verdad, estuvo bien. Suavizó la despedida. No echaré de menos el trabajo, pero a la gente… eso es otra historia. Compartimos alegrías y penas durante más de diez años. Nacimientos, pérdidas, enfermedades, felicidad. La vida, en todas sus facetas, comprimida en un solo equipo. Eso no se deja atrás así como así.

En casa, mi lista de tareas cuelga de forma prominente en la pared. Cinco folios llenos. Sin aplicaciones, sin casillas de verificación ordenadas; solo papel, directamente frente a mis ojos. Desde gestionar suscripciones hasta terminar mi sitio web en tres idiomas, pasando por elegir el equipo o vaciar mi apartamento. A veces siento que voy desmontando mi antigua vida pieza a pieza para dejar espacio a algo nuevo.

El pasado fin de semana busqué un poco de aire fresco. Fui a Scheveningen para ponerme al día con mi amigo más antiguo, casi 45 años de amistad. Increíble, la verdad. Vamos envejeciendo, pero algunos lazos no se desgastan. Lo convertí en una pequeña aventura: vía Katwijk hacia el camping Duinhorst en Wassenaar, recorriendo el Nederlands Kustpad.

Y allá que fui. Por arena blanda. Como un animal de carga. Arrastrando el Wheelie tras de mí. Cada paso, una pequeña batalla. Y en algún momento del camino, me asaltó la duda: ¿de verdad voy a hacer esto a tiempo completo?

Por supuesto, eso no tiene sentido. La forma física se recupera, pero mi cómoda vida invernal se hizo notar. Con dudas o sin ellas: esto es lo que he elegido.

Y esto es solo el principio.


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