Tarde, pero así es…

12 de Mayo de 2024

El buen tiempo ya se ha instalado. Las noches siguen siendo bastante frías (unos 4 grados), pero en mi saco de dormir no noto nada. Justo después del amanecer salgo de la tienda y… ¡qué maravilla! El lago es como un espejo, con algo de niebla y un silencio solo “interrumpido” por el canto de los pájaros. Me siento otra vez profundamente agradecido.

Como ya empieza a ser costumbre, me entretengo con mil cosas y no salgo a caminar hasta bien tarde, casi las once. A nadie le importa, claro, pero esa vocecita en mi cabeza me dice que podría tener un poco más de prisa.

A la hora española (comida caliente sobre las 14 h) preparo mi almuerzo junto a la desembocadura de un lago. En el menú: alubias pintas con verduras frescas y salchichas. Me sabe delicioso. Hago una buena pausa y practico un poco con Instagram. Empiezo a pillarle el truco, pero aún me cuesta.

Después del encantador pueblo de Markaryd (Småland), con su iglesia y torre del reloj tan peculiares, tengo que caminar un buen rato más para encontrar un sitio adecuado donde acampar. Y eso que ya no me apetecía nada seguir andando, aunque el cuerpo responde bien y la rodilla apenas molesta. Pero al final lo consigo. Una ubicación preciosa junto al agua, ¡y con mesa incluida!


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