7 de Mayo de 2024
El lugar junto al lago es tan bonito y soleado que no empiezo a caminar hasta las 10:30. Levantarme tarde ya se ha vuelto costumbre. Al parecer, ese es mi ritmo natural. También he decidido que voy a comer solo cuando tenga hambre, y no según los horarios holandeses. Mi cuerpo sabrá indicarme cuándo es el momento. Hoy, por ejemplo, no tengo nada de apetito al despertar, así que dejo el desayuno para después, cuando compro comida fresca en el supermercado. Me la como en un parquecito. Delicioso.
Hoy es un día perezoso. Camino solo 17 kilómetros, lo cual para un senderista de larga distancia es una broma. Me toca la primera subida, y me cuesta más de lo esperado. Mis piernas están acostumbradas al terreno plano, no a las colinas. Pero sé por experiencia que pronto vuelven a adaptarse.
Estoy encantado con mi Wheelie, mi carrito de senderismo. Con solo una mochila, por ejemplo, nunca habría podido llevar tanta comida fresca para varios días. Comer bien y de forma saludable es bastante importante cuando estás un año en ruta. A veces, claro, surgen complicaciones. Nada grave, siempre se encuentran soluciones. Solo requieren algo más de tiempo y, en ocasiones, provocan situaciones cómicas.
Hoy camino por tierras de cultivo y bosques. Antes de las seis ya me detengo en un refugio en medio del bosque. Esta vez decido no montar la tienda y probar cómo se duerme bajo un techo abierto. Hay un par de braseros y algo de leña, así que enciendo un fuego. No es un lujo innecesario: hace bastante frío. Por cierto, he dormido de maravilla otra vez, aunque sentí como si estuviera traicionando a mi fiel tienda…
Pero qué momento tan bonito cuando, al amanecer, una ardillita curiosea alrededor de mi cama.
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